Por: Alejandro Glade R.
Lugar: Antártica.
En este continente blanco y de la muerte, alguien vive. Sus habitantes se agitan, teniendo por medio al hielo y la soledad.
Desde su centro se expresa
eternamente con el frío en forma despiadada y feroz.
En la Antártica, se apoderan de
los hombres los pensamientos obsesionantes y los terrores, es el abrazo de la Virgen
De Los Hielos, que domina todo entre el viento y la nieve.
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| LA VIRGEN DE LOS HIELOS |
El hombre, frente a un medio totalmente distinto al propio, reacciona en forma increíble, padeciendo las más absurdas dificultades.
Empieza a perder la vivacidad. El
silencio, la hosquedad, tristeza muda como de roca y, finalmente, el aullido
lastimero que da rienda suelta a su desequilibrio provocado por el ambiente.
Librado de los brazos de la Virgen
De Los Hielos, vuelve a su normalidad o anormalidad latente desatada
con el medio.
Nota…
En este texto que e compartido describo de forma cruda y poética
el "mal de la Antártica" o el impacto psicológico del aislamiento
extremo. La figura de la Virgen de los Hielos funciona aquí
como una personificación del territorio: una entidad seductora pero letal que
"abraza" a los hombres hasta despojarlos de su vivacidad.
Lo que describo, es la pérdida de
alegría, la tristeza muda y el eventual quiebre emocional, que coincide con lo
que en expediciones reales se conoce como el Síndrome de T3 (causado por la
alteración de la glándula tiroides en el frío extremo) o simplemente la
psicosis del aislamiento invernal.
Por: Alejandro Glade R.

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