sábado, 28 de mayo de 2016

La Cueva del Chivato y acontecimientos.



En los terrenos donde está el edificio del diario “El Mercurio”, en Valparaíso, el año 1899, existía una cueva excavada en la roca. Se aseguraba que la cueva era obra de mineros, durante el tiempo de la colonia, también se decía que era obra de la naturaleza por la erosión del mar, pero también se decía que era obra del demonio, por todos los acontecimientos ocurridos en sus cercanías.

La cueva quedaba frente a peligrosas rompientes donde el mar azotaba con una fuerza descomunal. Se decía que en aquella cueva vivía el diablo y se transformaba en un chivo que perseguía a las sirenas que se sentaba en las rocas a peinarse.



La Cueva del Chivo o del Chivato, se le empezó a llamar así desde el siglo XVII, además que la gente lo asociaba con reuniones de brujos que ocurrían en el lugar, se decía que existían poderes sobrenaturales en ese lugar.

 Con los años y sin que pasara mucho tiempo el lugar con sus historias tomó dimensiones inmensas y eran muy pocas las personas que se atrevían a pasar de día cerca de la cueva, pero de noche era tal el miedo que no pasaba nadie.

La gente de Valparaíso aseguraba que, de noche, se aparecía el diablo transformado en un enorme chivo con una terrible mirada, este hipnotizaba y dejaba petrificadas a sus víctimas impidiéndoles cualquier intento de fuga.

Los que lograba escapar, escapaban para caer en las rompientes de ese mar embravecido y abandonando todas sus pertenencias.

El camino que pasaba por la Cueva del Chivato posteriormente se le llamó la Calle del Cabo, que terminaba en la actual Plaza Anibal Pinto.

Durante el siglo XVII y XVIII unas pocas casas había en el lugar y era el paso de jinetes, carretas y carruajes que circulaban sólo de día,  porque por las noches ocurrían infortunados encuentros con el diablo. Era tanto el miedo creado por esta leyenda que en el año 1814 se puso un farol para que el lugar estuviera alumbrado y no ocurrieran desgracias.

A fines del siglo XVIII un comerciante vasco adquiere todos los terrenos y casas de ese sector
incluida la Cueva del Chivato, casi de inmediato dinamitó el lugar donde estaba la Cueva para construir edificios que le sirvieran de bodegas.

 Este vasco hiso fortunas para luego entrar en desgracias que lo fueron consumiendo, logró ser dueño de un buque con el que seguía manteniendo un régimen colonial, innumerables problemas políticos, monopólicos y hasta de guerra comenzaron a preocuparlo. En 1821 sus pertenencias cayeron en poder de los patriotas y el buque fue destruido por un gran temporal en los roqueríos que quedaron bajo la famosa Cueva el año 1839.

 Más tarde el Cerro Concepción fue comprado en 1833 por Josué Waddington, incluidos los terrenos de la Cueva del Chivato y otros en la Calle del Cabo, hoy Calle Esmeralda,  el comerciante inglés ordenó nuevas demoliciones e hiso desaparecer definitivamente la legendaria Cueva.

Se dice que los maleficios alcanzaron también las riquezas de Waddington.

Se dice también que en 1830, un grupo de marineros ingleses ingresaron a la Cueva del Chivato, para expulsar de ella aun grupo de vagos y delincuentes que pernoctaban y tenía su centro de operaciones, ellos eran, los autores de todos los delitos atribuidos al “maléfico” Chivo.

El 19 de Julio de 1978, el intendente y alcalde de la ciudad, procedieron a descubrir una placa recordatoria en el lugar donde alguna vez existió la famosa Cueva del Chivato.


Recopilación de: Alejandro Glade R.





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