domingo, 5 de julio de 2015

Tres historias de Provincia de Ñuble.

Lugar:  Provincia de Ñuble.


La Cueva de Quilmo.

En los cerros o lomas de Quilmo, a doce kilómetros al sureste de Chillán, sobre la ribera norte del estero Quilmo, a la izquierda del viejo camino que une Chillán con San Ignacio, existe una gran cueva que sirve de posada para los que hacen el trayecto desde Chillán a San Ignacio y viceversa.
Esta cueva fue hecha con los cachos por el diantre (diablo).

Esta cueva fue hecha en una ocasión por un hombre furioso (diantre), que recorría los lugares por donde vivía un ricachón que lo había hecho leso. Pronto las bellacas y brujas de San Ignacio, en sus correrías nocturnas, descubrieron esta cueva y acordaron reunirse en las noches de los martes y viernes para celebrar sus acostumbradas aquelarres y fiestas.

En estas noches, nadie puede pasar cerca de la cueva y el que se atreve a hacerlo es amenazado y seguido por una zalagarda de zorras, de enormes dientes, que dan espantosos aullidos. Estas zorras no son otra cosa que las brujas que toman estas formas. Estas zorras antes del amanecer son invulnerables; ni balas, ni las arremetidas de caballo pueden alejarlas, solo la luz del día las hace volar sobre sus pasos y recobrar apresuradamente una forma humana, pues estas traviesas zorras son las brujas disfrazadas de tales.
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La Sirena del río Cato.

Cerca del río Cato, río que se une al río Ñuble cerca de la Ruta Talca-Chillán.

En una parte alejada del camino, sale en las tardes de los jueves una niña muy hermosa que tiene los cabellos de oro y canta con una linda voz.

Algunas personas, atraídas por el canto, se internan en la montaña por donde está la sirena y no vuelven más. No se sabe lo que les sucede.
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Leyenda de Manuel Ralo.

El Ralo, misterioso bandido de la zona, que de una vez cometió cinco crímenes. Cuando aparece pregunta a los campesinos después de sus hazañas; “¿Quién es Manuel Ralo…hombre?. “ Ojalá pillen a ese bandido y lo maten”, es la respuesta habitual. 

En torno a su figura se teje una leyenda trágica sentimental, y es la que no puede morir, porque una bruja le incrustó un crucifijo entre cuero y carne, sobre la tetilla izquierda.


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