Se comisionó para tomar el
procedimiento policial a los carabineros Alberto Sepúlveda y Daniel Larenas,
los que viajaron al sector en la escampavía Porvenir de la Armada Nacional.

Luego de este trámite y en espera
de la resolución judicial, fueron ambos sepultados en un solo ataúd en el sitio
17-IF-14-C-Norte del Cementerio Municipal.
Diez años después comienzan a
aparecer velas encendidas en la sepultura, se trataba de mandas hechas por
gente del lugar. Algunas piadosas mujeres dejaban incluso monedas, las que eran
robadas por algunos pillos que solían pasar por allí.
Por esta razón, Magdalena Versalovic,
a quien el Indio Desconocido le cumplió una manda, quiso arreglar la tumba y
poner una pequeña estatuilla, además de instalar una alcancía con llave para
recibir aportes que serían destinados a la Cruz Roja local.
El trámite continuó en el año
1969, ocasión en que la señora Versalovic solicitó al escultor Edmundo Casanova
la confección de una estatua en bronce. Para obtener un modelo, el escritor
regional Osvaldo Wegmann Hansenn facilitó una fotografía de un kaweskar. El
trabajo se realizó en la industria Indumetal.
Una vez terminado el trabajo se gestionó ante el alcalde de Punta Arenas la cesión de un paño a la entrada del camposanto para depositar los restos, para cuyo efecto la Cruz Roja se encargó de los trabajos de albañilería.
Una vez terminado el trabajo se gestionó ante el alcalde de Punta Arenas la cesión de un paño a la entrada del camposanto para depositar los restos, para cuyo efecto la Cruz Roja se encargó de los trabajos de albañilería.
El mármol para el pedestal fue
donado por la Armada de Chile.
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