miércoles, 30 de septiembre de 2015

La leyenda de "Romualdito"



Lugar: Zona Central, Santiago Centro.

                    Romualdito es una "animita" que, desde los años 1930, se encuentra ubicada en la calle San Borja, a un costado de la Estación Central de Ferrocarriles, en Santiago de Chile. Es una pared de varios metros oscurecida por el humo de velas, permanentemente encendidas y repleta de placas con inscripciones de agradecimiento por los milagros que sus seguidores atribuyen a esta "animita". La fe popular es tal que, cuando se realizó la remodelación y reconstrucción del contorno de la Estación Central, esta pared no fue removida. Por su ubicación cercana a la estación ferroviaria tiene muchos seguidores de lejanas provincias de Chile y del extranjero.

Todas las animitas de carretera se instalan en el mismo lugar donde las personas fueron violentamente asesinadas en el entendido que sus almas permanecen ahí, a esta razón se debe la construcción de templetes techados a dos aguas y con velas en su interior, y pueden abogar ante los espíritus superiores para ayudar a los vivos a resolver problemas.

De ahí que, a cada milagro, debe agradecérsele con una placa en el muro o templete construido. Las placas han ocupado toda la superficie de los templetes y prácticamente todo el muro.

El problema de Romualdito es que el tiempo y la leyenda han oscurecido la identidad y
circunstancias del asesinado, muchas teorías existen al respecto, algunas muy probables, y otras francamente insensatas.

Las principales versiones populares que existen hasta hoy sobre la identidad de Romualdito, son las siguientes:

*Un niño que habría sido asesinado brutalmente tras ser violado por vagabundos del sector. Esta conversión de Romualdo en un niño se repite en otros casos de animitas, como el citado de la Carmencita. La tendencia a identificar rasgos angelicales en los niños y darlos por milagrosos o santos cuando fallecen en muertes dolorosas y crueles (generalmente en manos de herejes) es muy antigua en el cristianismo y tiene muchos ejemplos en el resto del mundo, como el famoso Santo Niño de La Guardia y también el caso de San Simón de Trento, entre otros. No ha faltado quien ofrenda a la animita de San Borja, además de las flores, velas y agradecimientos, algún juguete de niño, convencidos de esta versión sobre la identidad del milagroso personaje.



*Otra teoría dice que Romualdito era ya un muchacho al momento de morir (de unos 20 años), pero con retraso mental o síndrome de Dawn. Todos lo querían en el barrio por ser muy servicial, trabajador y simpático. Según esta historia, el infortunado Romualdo falleció tras ser atacado a palos y cuchilladas por criminales callejeros que dejaron su cuerpo tirado junto a la pared, donde fue encontrado después. Se dice que el desgraciado muchacho iba camino a entregar un poncho del tipo manta de Castilla, o bien a darle comida a su padre, que estaba postrado por alguna enfermedad. Si bien esta versión no insiste en la niñez del personaje, conserva su inocencia al relacionarlo con un "tontito" inofensivo y querido por el barrio, que acabó siendo víctima de la crueldad de los asesinos.



*Una de las versiones que siempre se tomó por más cercana a la realidad de caso, decía que el occiso era en realidad un tal Romualdo Ibáñez, de 40 años y que también habría fallecido asaltado y apuñalado en el lugar. Esta versión ponía su nota de dramatismo al agregar que Romualdo justo venía saliendo aquel día de una larga convalecencia en un hospital para tuberculosos, (aparentemente, el Barros Luco). También se dice que los delincuentes lo mataron para quitarle su poncho de abrigo y los 15 pesos que llevaba consigo. El investigador, Oreste Plath intuyó que ésta podía ser la versión más cercana a la realidad y es a la que dio más crédito en su trabajo "L'Animita", de 1993.


*Una leyenda menos cotizada por los fieles dice que Romualdito era un huaso recién llegado a Santiago, que cayó tras ser embaucado por malhechores que sólo querían asaltarlo y robarle su manta o poncho. Una versión recogida por Plath, sin embargo, coloca a este personaje con una variación: el huaso llevaba tiempo ya en la capital pero venía saliendo de una enfermedad respiratoria. También llevaba una manta.

*La versión menos elegante y menos aceptada de todas las que maneja el credo popular es una de las
varias que menciona también Plath, respecto de que Romualdo habría sido un peligroso maleante abatido por policías en ese lugar. Cabe añadir que sí han existido otras animitas en la ciudad que pertenecieron a delincuentes y asesinos, por extraño que pueda parecernos.

Llama la atención la repetitiva figura del poncho en estas versiones. Quizás sea, como en toda leyenda ramificada, un elemento de verdad que sobrevive entre los rasgos fabulosos del mito. También se agregan detalles especiales, como que esa noche del crimen llovía, que fue asesinado en horas altas y que su cuerpo sólo fue hallado al día siguiente en la mañana. Otro detalle advertido por Plath es que en las distintas versiones, siempre resulta semejante el hecho traumático del asesinato violento por parte de delincuentes, e incluso el autor lo verifica entrevistando a personajes del barrio que alcanzaron a conocer más de cerca la leyenda de Romualdito. Una de las versiones que recoge hablaba incluso de que los asaltantes eran tres y habían salido del restaurante del sector llamado "Los Tres Palos", muy popular en aquellos años.

*Otro hecho que se perdió en la penumbra y se fue nublando, es el de la fecha exacta en que murió Romualdo. Independientemente de la versión que lo tomara por niño, retrasado mental o adulto, muchos creían que el año de su muerte fue en 1950, quizás por una impresión errada del detalle que comentaremos sobre la presencia de placas de los años cincuenta como las quizás más antiguas de todas las que quedan en el murallón donde se erigió su devoción como animita.

*SANTIAGO emol, viernes, 10 de agosto de 2012.-

Cuatro aspirantes a detectives de la PDI consiguieron identificar, tras ardua labor, al protagonista detrás de la animita "Romualdito", célebre centro de culto popular situado en el sector de Estación Central, al poniente de Santiago.


Según los jóvenes investigadores, el hombre detrás del mito sería Romualdo Ivanni Sambelli, quien fue asesinado el 8 de agosto de 1933 por dos asaltantes.


La víctima, quien era mecánico y tenía 41 años de edad, vivía a cinco cuadras del sitio en el que hoy se levanta el muro, ennegrecido por las velas que sus "fieles" han colocado por décadas en su honor.


Los futuros detectives también encontraron la tumba en la que se encuentran sus restos, en el Cementerio General. Allí también recibe homenajes de quienes le hacen peticiones. Al mismo tiempo, descubrieron una fotografía a partir de la cual pudieron reconstruir la imagen de Romualdo Ivanni antes de su fallecimiento.

El descubrimiento fue un trabajo que formó parte del proceso de formación policial de los jóvenes, quienes preparan su incorporación a la policía civil.


Recopilación por Alejandro Glade R.







Los socavones de Pica

Plaza de Pica
             Cuando los españoles vinieron a establecerse en estos lugares, no tuvieron acogida por los indios piqueños, por lo que se trasladaron a Matilla, donde fundaron una población.

Uno de estos pobladores se enamoró de la hija del cacique de Pica, solicitándola a su padre para contraer matrimonio, a lo cual se negó el cacique. Dámaso Morales, que así se llamaba el español, insistió en su petición, obteniendo esta vez mejor resultado, pero con una condición tan difícil como imposible.

Díjole el cacique a Morales que no tendría inconveniente en cederle la mano de su hija, siempre que le hiciera florecer el valle entre Pica y Matilla, lo cual fue para éste más terrible que la simple negativa anterior.

Y Dámaso Morales se puso a construir el primer socavón que se hizo en estos lugares, obtuvo agua, hizo florecer el valle y se casó con la hija del cacique.

Los indios a ciertos hilos de agua los juntaban en unas represas que llamaban cochas, el español siguió esta veta horadando la piedra y la hizo seguir un cauce hasta las cochas que se vieron aumentadas en su caudal, el valle reverdeció y fue una flor en la arena, lo que quiere decir Pica.

Recopilación por: Alejandro Glade R.       (Versión de Oreste Plath)


jueves, 24 de septiembre de 2015

La carreta del diablo.

Lugar: Zona Central, Santiago, El Cajón del Maipo.


Esta historia cuenta que un huaso elegante, vestido de negro, solía pasearse en su llamativa carreta por los poblados del Cajón, Camino al Volcán. Según los que lo han visto, dicen que;  “Los caballos de color negro azabache que tiran la carreta apestan, como su conductor, que huele a putrefacción y azufre, de ojos rojos como la sangre y de aliento de muerte”. Cada vez que se sentía el ruido del galopar de los caballos golpeando contra la endurecida tierra y el rechinar de las ruedas de madera en medio de la noche quieta, todos sabían, que el diablo había venido a buscar almas o a presagiar alguna muerte.

También el relincho de los caballos delataba la presencia del Diablo, se escuchaban relinchos aterradores, como los gritos de miles de almas encerradas sufriendo por su martirio en lo hondo del infierno. Cuando la carreta se detenía frente a la propiedad de algún poblador, todos adivinaban, y desgraciadamente nunca se equivocaban, allí moriría alguno de sus moradores. En ese tiempo, un hombre ya olvidado, dueño de una pequeña parcela en el pueblito de Melocotón, hizo pacto con el Diablo, durante una fría y silenciosa noche…

 Esperó a la carreta y encaró al Diablo en persona. Alguien del lugar lo vio esa noche, mirando escondido tras unos matorrales frondosos, y corrió el rumor que hoy hace realidad esta historia.

La noche estaba fría, oscura y silenciosa no andaba ni un alma. Ya todos dormían. Una mujer vecina, que quizás en qué pecaminosos pasos andaba esa noche, sintió el sonido de cascos de caballos y el rechinar de maderas.  Dio vuelta su cabeza, y una suave brisa trajo hasta sus narices un olor a azufre.  Cesó el ruido,  y se produjo un gran silencio, y, ocultándose detrás de unos matorrales, vio la silueta de una carreta que se detenía, y enseguida escuchó un  infernal relincho y luego el pausado respirar del Diablo. Sintió miedo, como si su alma fuera atraída por ese  mal, y el pecado. 

Sentado bajo un árbol seco y deshojado, había un hombre, la mujer lo miró y su cuerpo temblaba, y se dio cuenta de que su alma se le escapaba por las narices y que sus huesos se astillaban. 

Horrorizada, miró hacia el cielo, y entonces se identificó con la luna. Bajó la vista y vio al Diablo ofreciendo al  hombre un trato al cual el hombre debía  firmar con su sangre, su próximo destino de multimillonario y buena salud. El hombre aceptó, mientras su vecina pensaba que valía más un alma pobre y llena de vida que un potentado sin felicidad ni alma propia...

Al otro día este hombre ya no era el mismo, adquirió riquezas, muchas tierras, prestigio,  fama, reputación y popularidad, pasó el tiempo y este hizo que el hombre olvidara el convenio con el Diablo.

Pero lo que está escrito y firmado con sangre se cumple. Pasaron los años y el hombre envejeció, treinta años después llegó la noche en que,  el Diablo se presentaría para llevarse a su nueva presa. Esa noche, el hombre, ya con mala memoria, se sintió atraído por la fría oscuridad y por el silencio,  y salió en su lujoso carruaje tirado por caballos fina sangre por las desiertas calles. El destino se cumplió: en esa ocasión el hombre desapareció. Se cuenta que tiempo después, en lo que hoy se conoce como el sector de El Toyo, una mañana heladísima apareció el carruaje del hombre, solamente con su chupalla. Se le buscó por casi todo el valle del Maipo, pero nunca, jamás apareció. Nunca más se le volvió a ver.





A.G.R.

La Pincoya


Lugar: Sur de Chile, región de Los Lagos.



        La Pincoya es, según la mitología local de las islas y archipiélagos de Chiloé, es el "espíritu del agua" mujer de los Mares de Chiloé, nacida en la laguna Huelde a pocos kilómetros de Cucao.

Los que han visto a esta criatura imaginaria llamada la Pincoya, tiene el pelo largo y rubio con aspecto de mujer joven y hermosa, su belleza es maravillosa e incomparable, es de personalidad alegre y sensual, y sale desde  las profundidades del mar, vive escondida de los humanos en una cueva llamada “el escondite”, y se baña en la laguna y el río Pichaquín, ella silba y aparece un tronco de oro donde ella trepa para secarse y peinar sus rubios cabellos. 

Viste parcialmente con un traje de algas y a diferencia de las sirenas esta no tiene cola de pez, tiene apariencia totalmente humana. La Pincoya es nacida de la unión del Millalobo y la Huenchula.

Con su desnudo puro, personifica la fertilidad de las especies marinas. A través de su danza ritual que ofrece a los chilotes, da la abundancia o deficiencia de pescados y mariscos. 

Si ella realiza su danza frente al mar, significa que estas playas tienen una abundancia de peces. Cuando ella baila frente a las montañas, de espaldas al mar, los mariscos serán escasos. Los Chilotes agradecen a la Pincoya, dicen que es buena, bella y humanitaria. Su hermana es la Sirena Chilota, y su hermano es el Pincoy  y que también es su marido, porque se casó para cuidar el reino de su padre, Millalobo.


Los tres hermanos conducen y guían a los marineros ahogados en un barco fantasma grande, llamado el Caleuche, que va navegando por los mares en la noche alrededor de la isla de Chiloé en el sur de Chile. La nave aparece intacta con sonidos de una fiesta a bordo, pero rápidamente se desvanece. Mito cuenta que una vez a bordo, los muertos pueden reanudar una existencia como si estuvieran vivos de nuevo.

A.G.R.




martes, 1 de septiembre de 2015

Guanilén


Lugar: Chiloé

En la isla Tranqui vivía una joven que por milagro de la naturaleza nació dotada de una hermosura extraordinaria, le decían la hija de las estrellas. Sus padres no eran bien parecidos mas bien eran toscos. La llamaban Guanilén debido al gusto y aprecio que le tenía a las estrellas. Se sentaba a contemplarlas cuando el cielo estaba bien estrellado, sin que se le pasara el tiempo mirando el firmamento. 

La isla Tranqui, queda frente a Queilen.(Chiloé)

Un día que se encontraba en el bosque, cuando las estrellas se encontraban de fiesta, inesperadamente volvió a la realidad; alguien respiraba a su lado, era un hombre diminuto, quien la miraba embelesado. La joven, al verlo, se quedó perpleja, muda de impresión. Seguramente el hombrecito poseía un gran poder mental, ya que la dominó de tal manera que pudo conducirla hasta la caverna donde vivía, sin que ella opusiera la menor resistencia. Ejerció tanto poder sobre ella que la hizo olvidar a sus padres y se quedó a vivir con él. Con el correr del tiempo, Guanilén tuvo un hijo y desde ese momento buscó la manera de volver a su tierra. Un cierto día, aprovechando que el enano estaba ausente, tomó a su hijo y escapó.

Cuando él se dió cuenta de la fuga, corrió a la playa y al ver que la hermosa Guanilén huía con su hijo en un bongo, se lanzó al mar, ahogándose. Desde entonces, el mar, cuyas aguas habían sido siempre tranquilas, se enfureció. Y así continúa aún, revoltoso y traicionero.